Pues sí. Ya han pasado dos años desde aquella sorprendete y accidental victoria del PSOE el 14M. Dentro de muy poco se cumplirá el segundo aniversario de la toma de posesión del actual Gobierno. Escribo este post con el objeto de hacer una breve valoración de estos dos años de gestión socialista. Por tanto, no haré un análisis profundo sobre este bienio pero sí unas cuantas consideraciones.
A mí no me gusta ser catastrofista ni alarmista pero creo que hay motivos para ser muy crítico con la gestión del Ejecutivo estos años. Creo que se han perdido dos años en los que se podían haber hecho cosas muy importantes y de mucho calado. Asimismo se ha producido un retroceso en materias tan importantes como la lucha antiterrorista, política exterior o en la independencia del Poder Judicial (que ya estaba mermarda). También se han realizado algunas positivas, que también comentaré.
Los ejes programáticos del Gobierno (si es que los tiene) creo que han consistido fundamentalmente tres:
1. Desmontar buena parte de la obra legislativa y gubernativa del Gobierno del PP. Así, por ejemplo, tenemos la supresión Trasvase del Ebro, la derogación de la LOCE, la precipitada y vergonzosa retirada de las Tropas de Irak, el cambio de postura ante la Constitución Europea, la propuesta de la Alianza de Civilizaciones, la indignante modificación de la Ley Orgánica del Poder Judicial (cuyo objeto era limitar el poder de la mayoría, modificando las reglas del juego a mitad de partido), etc.
A mí esto me parece negativo, ya que un país serio como España no puede estar sujeto a estas inestabilidades en áreas que requieren tanto consenso por ser de especial trascendencia.
Recuerdo que hace poco Romano Prodi dijo que sí el centro-izquierda volvía al Gobierno italiano no haría "tabla rasa" ya que que un país como Italia no podía partir de cero por mucho que se discrepara del Ejecutivo Berlusconi. Se trata de reformar algunas cosas que no te gusten pero no de cambiar todo radicalmente porque eso crea inseguridad e incertidumbre.
2. Mantenerse en el Poder. De ahí sus pactos con el nacionalismo radical de ERC o sus “trapicheos” con CiU o el PNV. Y aquí tenemos, fundamentalmente, uno de los grandes temas que han marcado la agenda política de esta legislatura: el Estatuto de Autonomía de Cataluña. Las ansias del Gobierno ZP por mantenerse en el Gobierno a toda costa llevaron a que el PSC votara en el Parlamento de Cataluña un Proyecto de Reforma de Estatuto aberrante y disparatado y va a llevar a que los diputados socialistas en las Cortes Generales voten un Estatuto insolidario e inconstitucional (por mucho que se haya rebajado el que salió del Parlament). Estamos ante un Estatuto rupturista en materias tan importantes como los Derechos de los ciudadanos, el Gobierno Poder Judicial, la Justicia, Financiación, Competencias y Relaciones con la UE.
Junto a esto, tenemos el traslado la Comisión Nacional de las Telecomunicaciones a Barcelona, la ruptura del Archivo de Salamanca o la reforma de la legislación sobre horarios comerciales.
La última es la vergonzosa postura que está tomando el Gobierno en la OPA de Gas Natural sobre Endesa y sus injerencias ante la posible compra de ésta última por parte de E.on. Estamos haciendo el ridículo ante la UE y parece que ZP se queda tan pancho.
3. Marketing político. Esto, obviamente, está relacionado con lo anterior. El Gobierno ha tomado una serie de medidas pensando en captar votos de determinados sectores.
Votos que, en un futuro, pueden ser determinantes a la hora de decidir unas elecciones. Así, por ejemplo, la modificación del Código Civil para posibilitar el matrimonio homosexual. Ojo, yo no critico la medida pero creo que esta reforma ha estado hecha con el único objetivo de conseguir el apoyo electoral inquebrantable de los lobbies gays. Si no fuera así podían haber negociado con la oposición o haber buscado otras fórmulas que contaran con más consenso como las uniones civiles. Está claro a lo que iban.
Y lo mismo algunas medidas como las pequeñas subidas de pensiones (para recuperar el voto de los pensionistas) o la reciente aprobación del anteproyecto de Ley de Igualdad, que está hecho para contentar a feministas. También la mencionada derogación del Capítulo relativo al Trasvase del Ebro Ley del PHN.
Asimismo, tenemos una ridícula política exterior que sólo se puede entenderse desde el intento de contentar a ciertos sectores izquierdistas antiamericanos.
En este aspecto quisiera recordar algunas cosas tremendamente negativas como la fiestecita que le montaron a Carrillo que tuvo como colofón la retirada de la estatua de Franco. Fue una cacicada en toda regla. Yo soy partidario de quitar todas las estatuas del Dictador y me alegro de que se haya quitado la de Madrid, pero lo que hizo ZP fue una "alcaldada", propia de una República bananera. Fue un gesto para contentar a sus amigos, a su parroquia más radical.
Mención a parte merece el cambio de la política antiterrorista seguida desde el año 2000 con la firma del Pacto Antiterrorista. Y es que no sé en cual de los tres “ejes” encuadrarla porque puede ser por motivos de marketing político, por cambiar todo lo que hizo el PP o por presiones de ERC. Aquí me pierdo. Pero me parece lamentable volver a los errores del pasado en esta materia. Puede ser una mezcla de todo.
Como veis el hecho analizar brevemente estos tres “ejes programáticos” nos lleva a concluir que tal programa no existe, que asistimos a un auténtico desGobierno. Nos encontramos con un PSOE que no creía en alcanzar el Ejecutivo ni en sueños y que, accidentalmente (eso sí, con el respaldo de las urnas), lo alcanzó. Realmente, el único objetivo es el de mantenerse en el poder y el de intentar ganar las próximas.
Finalmente, también creo que se han hecho algunas cosas positivas. Y es de justicia el que se reconozcan por mucho que la valoración global sea muy negativa. Pocas, pero también las hay. Por ejemplo, el no hacer una política económica rupturista, la necesaria reconversión de los astilleros (a pesar de actuaciones patéticas como la de ZP reunido con el Comité de Empresa), el inicio de la reforma de RTVE (aunque yo privatizaría pro lo menos La 2 y varias radios), el aumento de los medios policiales en la lucha contra el terrorismo islamista, la reforma de la Ley del Menor, la vísita a Ceuta y Melilla, la necesaria Ley de dependencia o el intento (sin éxito) de acabar con la violencia de género, etc.